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El ritmo en la poesía constituye uno de los principales elementos de un poema. El ritmo es el movimiento, la música interior que posee un texto poético.

¿Cómo funciona el ritmo en el poema? Según Octavio Paz, poeta y Premio Nóbel de Literatura, el idioma siempre está en movimiento. La lengua es un conjunto de voces o palabras que constituyen la unidad más simple. Las palabras no se usan aisladamente. Para que el lenguaje se produzca, las palabras deben asociarse de manera que transmitan un sentido.

En la frase, las palabras cobran su verdadero sentido. La frase es una totalidad autosuficiente. Todo el lenguaje vive en la frase y se construye ilimitadamente.

El poema posee el mismo carácter complejo e indivisible y su célula es la frase. Pero en poesía, la frase adquiere la categoría de frase poética, es decir, una asociación de palabras que transmite un sentido que sobrepasa lo común y corriente para dar paso a una comunicación que trasciende hacia la belleza y el sentimiento presente en el poema.

El poeta no se expresa con palabras sueltas. Los poemas están construidos por frases poéticas. En el poema, la unidad de la frase está constituida por el ritmo. Las palabras se juntan o separan, atendiendo a ciertos principios rítmicos. El poeta tiene capacidad de manejar estas fuerzas de atracción y repulsión de las palabras, atendiendo al dinamismo del lenguaje poético.

El ritmo es como un imán y al reproducirlo por medio de diferentes recursos, se convoca a todas las palabras para convertirlas en poesía. En la poesía la repetición de sonidos, de palabras, de significados… dotan al texto de esa cualidad rítmica.

El ritmo busca un efecto estético, se organiza en verso y está ligado a la pronunciación real, así que se funda en los elementos que podemos escuchar. En resumen, un verso, para ser verso, necesita que la disposición de sus palabras produzca un determinado efecto rítmico.