Técnicas literarias: el monólogo interior en la escritura
Hay casos en que no es el escritor quien narra sino el propio personaje, organizándose todo desde los ojos del Yo. La forma más influyente es el “monólogo interior”.
El monólogo interior es una modalidad narrativa que consiste en presentar el discurso de un solo hablante. Es un diálogo interiorizado entre un yo locutor y un yo receptor. Si bien el yo locutor es el único que habla, el yo receptor permanece presente, ya que su presencia es necesaria y suficiente para volver significativa lo que dice el yo locutor.
Los hechos narrados pierden importancia, sobre todo los hechos exteriores. En muchas novelas pasan a primer plano los hechos interiores (emociones, pensamientos, reflexiones, vida interior, etc. de los personajes).
El autor deja de lado la narración ordenada de los hechos exteriores, esa narración que sigue un orden cronológico, y lo sustituye por un orden que depende de las vivencias de los personajes. Se va a seguir un orden que es el de la vida interior de los personajes, narrando los hechos externos de acuerdo con las vivencias de sus personajes. El sentido lógico se pierde para dejar paso al sentido individual.
Se sustituye el tiempo cronológico por el tiempo psicológico, que es el de las percepciones internas, el que transcurre dentro de la conciencia del individuo. La estructura del monólogo depende del grado de conciencia del protagonista. Además, el monólogo interior requiere de un lenguaje especial, sin puntuación, con juegos verbales, sintaxis, etc.
Es el lenguaje no oído y no pronunciado por medio del cual un personaje expresa sus pensamientos más íntimos. Consiste en reproducir en primera persona los pensamientos del protagonista tal y como surgen en su conciencia. En esta reproducción se intenta que los pensamientos sufran lo menos posible su pasaje al lenguaje.
El escritor se introduce en la conciencia del personaje y la expone al lector a través de la exteriorización de los pensamientos del mismo a medida que estos van llegando a su mente, sin que el escritor los ordene ni explique absolutamente nada.
El escritor penetra en la conciencia del personaje, la expone ante nosotros, nos crea la sensación de que no existen intermediarios entre nosotros, lectores, y esa conciencia que se desarrolla en su mezcla desordenada y confusa de fantasías, recuerdos, sueños, pensamientos, emociones, juicios que van surgiendo sin que el escritor los ordene, sin que explique nada. El narrador se convierte en un investigador que pretende hacer una exploración psicológica del pensamiento humano.
Es monólogo interior es una técnica poderosa para explorar el mundo consciente y el subconsciente.
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